13 abril 2018
15 febrero 2016
No todo es lo que parece
Illusions
Illusions...
Posted by Jamie Janover on martes, 9 de febrero de 2016
13 marzo 2010
Entrevista a Anish Kapoor en el diario "Público"
"La oscuridad del rojo me intriga"
El Guggenheim de Bilbao dedica una retrospectiva al artista indio, uno de los escultores más influyentes en la actualidad
Los escultores suelen entablar un diálogo entre sus obras y el espacio en el que las ubican. Anish Kapoor (Bombay, 1954), en lugar de dialogar, conquista el espacio con sus producciones. Lo ha demostrado antes, y lo demuestra ahora en el museo Guggenheim de Bilbao con la exposición monográfica que se abre el 16 de marzo, procedente de la Royal Academy de Londres. En su estudio de Peckham, un barrio del sureste de la capital británica, enseña las piezas de la muestra a la que él se resiste llamar retrospectiva, porque le parece el epitafio de su carrera, que él no da por finalizada.
El artista lo llama "el estudio", aunque es, más bien, una serie de cinco naves industriales conectadas entre sí, por el exterior y el interior, con una veintena de empleados, vestidos con un mono blanco, que trabajan al son de la batuta de uno de los escultores más influyentes de su generación. "Aquí experimentamos con materiales, superficies, hacemos formas y texturas sin saber cuál será el resultado final; de todo ello emerge eso que llaman arte. Por más que lo programas y lo planificas, siempre hay algo de imprevisible que no conoces hasta el final, el efecto sorpresa es lo desconocido y lo que nos mantiene en alerta, es el reto de nuestro trabajo", explica el escultor junto a uno de los espejos cóncavos que uno de sus empleados pule y abrillanta con una máquina eléctrica. Una suerte de limpiar y dar esplendor, como si se tratara de un anuncio de detergente o lavavajillas.
La muestra reúne instalaciones monumentales hasta octubre
Balas de cera
Uno de los materiales que centra la atención de Kapoor es la cera roja. Y una de las instalaciones de la exposición, titulada Disparos en el rincón, consiste precisamente en un cañón que lanza balas de cera de color rojo contra la esquina de dos paredes en una sala. Los disparos producirán como resultado final una acumulación de cera que formará una escultura en sí misma, imprevisible al inicio de la exposición. "La forma que tomarán las balas de cera roja tras ser disparadas cambiará constantemente; es otra de las obras que se hace a sí misma. No sabemos cómo será. Ni yo mismo hubiese pensado hace unos años que haría un cañón así, pero aquí está", explica Anish, quien lleva ya tiempo trabajando con el color rojo después de haber buscado la perfección o la esencia del azul y del amarillo en fibra óptica, pigmentos y otros materiales.
"Ahora estoy en mi periodo rojo; lo que más interesa es cómo oscurece el rojo, el rojo oscuro es más oscuro que el negro; el rojo tiene una oscuridad que me intriga", dice el escultor. Tras crear sus obras, deja que crezcan solas y que se independicen.
"Mi historia personal debe reflejarse de alguna manera en mi obra"
Como ejemplos de sus trabajos previos al periodo rojo, la exposición incluirá una sala con espejos cóncavos. Esculturas de acero inoxidable de las que, según como se miren, llegan a marear y que son una de las marcas recurrentes del artista. El Sky Mirror (Espejo del cielo), instalado en el Centro Rockefeller de Nueva York, o el Cloud Gate (Puerta de la nube), en Chicago, son obras precursoras como espejos urbanos en los que se refleja la ciudad. Su límite de espacio es el cielo. Desde el Barroco hasta el artista conceptual Jeff Koons, con sus globos reflectantes pasando por los esperpénticos espejos de feria, los cristales cóncavos han sido a menudo objetos de interés artístico.
Para Kapoor, "las cualidades de estas imágenes reflectantes son muy peculiares, los espejos cóncavos proponen lo sublime, una nueva relación entre la obra y el observador; la modernidad radica en algún lugar por ahí; entre los objetos, sus formas y sus colores físicos". Anish está acostumbrado a que le busquen significados filosóficos e incluso políticos a sus obras, que él prefiere definir como materiales en busca de forma y geometría.
Pigmentos que buscan
Explora los colores y las texturas con materiales industriales
Las esculturas de pigmentos, como Arena blanca, mijo rojo, muchas flores, estarán también presentes en la muestra de Bilbao. Son obras de la historia de Kapoor así como los trabajos hechos con fibra de vidrio. Pigmentos a la búsqueda del amarillo más amarillo o el rojo vivo que no oscurece como el de la cera.
Anish Kapoor llegó a Inglaterra en 1972 tras vivir en varias partes de Asia; se formó en diferentes escuelas y empezó a destacar como escultor en la década de los ochenta. Se identifica como indio a pesar de tener pasaporte británico y un bagaje familiar diverso: es de madre iraquí de religión judía y de padre indio e hindú no religioso. "Mi historia debe reflejarse de alguna manera en mi obra, pero no hay una intención premeditada para ello", contesta. Con esposa e hijos ingleses, la diversidad cultural y religiosa continúa en su casa.
La cera no es el único material que reta ahora su imaginación. Lleva dos años trabajando con el cemento de forma muy poco artesanal, o mejor dicho, de forma mecánica. En una de las naves industriales de su estudio, una máquina y un empleado que hace programas en un ordenador, hacen también esculturas de cemento que el escultor bendice o rechaza. "El cemento de color, de momento, se me resiste así que todavía estoy explorando el cemento en su color natural, gris; el momento de la perfección en el cemento de color, ahora, lo veo muy complicado", explica Anish ante la ruidosa máquina de la que sale una especie de salchicha inacabable y enredada haciendo una montaña más o menos hueca.
"El cemento de color se me resiste, así que aún estoy explorando el gris"
No falta trabajo
En la obra Greyman grita, Shaman muere, volutas de humo, belleza evocada, el cemento parece un largo intestino, heces o, como dice él, "la alta tecnología produce baja tecnología". Las esculturas de cemento son las novedades en las últimas exposiciones de este artista. "No me falta mercado para mis trabajos aunque esta exposición [la de Bilbao] no es para vender nada", matiza el artista.
Las obras hechas con fibra de vidrio son superficies que se adentran en paredes hasta el infinito o sobresalen ambiguamente, según de dónde y cómo se observan producen un efecto distinto. La entrada al Guggenheim tendrá una ingeniosa tarjeta de visita. Una escultura de bolas apiladas hasta 50 metros de altura de acero inoxidable haciendo espejos tergiversadores de las imágenes que se reflejan en ellas, reflejando del derecho o del revés lo que pasa a su alrededor. Esta obra será el primer desafío o diálogo del artista con sus visitantes antes de conquistarlos con el resto de la muestra.
Las irregulares y enormes salas del Guggenheim de Bilbao lo animan, como le ocurrió en la Royal Academy y antes en la sala de Turbinas de la Tate Modern. En este último lugar colocó en 2002 Marsyas, tres gigantescas trompetas unidas, hechas con un producto artificial entre lona y tejido elástico haciendo referencia al sátiro de la mitología griega que fue despellejado en vida por Apolo. Aquel rojo (el de Mar-syas) era el de sangre humana. Hoy, la enorme escultura está doblada en piezas y guardada en un almacén del condado de Norfolk, al este de Inglaterra. El escultor Anish Kapoor es un artista que se adapta a todo, igual llena los mayores espacios de exposición del mundo, que hace una herida en un libro de artista, Wound, para la editorial Ivorypress.
Fuente: CONCHA RODRÍGUEZ - LONDRES - 13/03/2010 / Diario "Público".
09 enero 2010
Kyle McDonald
Clouds Are Looming from Kyle McDonald on Vimeo.
Kyle McDonald, magistral.
14 noviembre 2009
La tecnología de un software reinventa el Reina Sofía
Fuente rtve.
Greguerias ilustradas por el fotógrafo Chema Madoz
Fuente rtve.
25 septiembre 2009
22 junio 2009
30 mayo 2009
02 diciembre 2008
ENTREVISTA: ANISH KAPOOR Escultor "Ando en busca del no-objeto"
Pregunta. La instalación Islamic Mirror se presenta como una precisa y poética síntesis de geometría y espiritualidad. ¿Cómo ha llegado a la concepción de esta pieza?
Respuesta. Islamic Mirror surge de un largo proceso en el que he venido trabajando con espejos cóncavos. Este tipo de espejos reflejan el mundo de forma invertida. El hueco se convierte en un espacio lleno de reflejos y no simplemente en un espejo curvo. Se trata de una realidad perceptual y física. Islamic Mirror procede del estudio de las matemáticas islámicas y la repetición de dibujos. Cada uno de los pequeños espejos es plano, y por lo tanto refleja una imagen que se corresponde con la real. Sin embargo, como superficie continua, la obra da una imagen invertida. De esa forma, Islamic Mirror refleja a la vez la imagen en posición normal y al revés.
P. ¿Qué cualidades de los espejos le interesan más para su obra: el reflejo del espectador (y su complicidad), la invisibilidad, la frialdad...?
R. Los espejos son objetos muy complejos. Durante muchos años realicé formas cóncavas muy oscuras. Creaban espacios "llenos" de oscuridad. Los espejos cóncavos con los que he trabajado están llenos, de la misma forma, de esa cualidad especular. Ando en busca del no-objeto. En los espejos me interesa su calidad de material no objetual.
P. Suele hacer estudios sobre la percepción de la escala para cada una de sus obras. Tanto el efecto físico como el psicológico. Creo que usted ha hablado en alguna ocasión de "escultura mental". ¿Qué quería decir?
R. La escala lo es todo en escultura. No temo hacer piezas grandes pues la enormidad es una de las herramientas de la escultura. Citando a Barnett Newman, la escala es cuestión de contenido, no de tamaño. Por eso es importante tener en cuenta el significado y el sentido de una pieza que nos seduce con su poesía. Como creo profundamente en la idea del no-objeto, puedo concebir una obra que exista sólo en la imaginación.
P. La experiencia al ver su obra suele despertar una reacción emocional inmediata en el espectador. ¿Despertar esas reacciones es algo que usted planifica en sus obras?
R. El espectador tiene que manejar su propia emocionalidad. Mi trabajo es sólo provocarla. El arte puede tener el poder de crear cierta intimidad y me interesa crear obras que establezcan una relación íntima y formal con el espectador.
P. Memory, la nueva escultura que inauguró este fin de semana en el Guggenheim de Berlín, ocupa -obstruye- casi por completo una sala. ¿Qué es lo que más le interesa en la relación entre escultura y arquitectura?
R. Memory es en cierto modo una "escultura mental". Sólo permite una visión restringida de sí misma y del espacio en el que se encuentra. Para poder tener una imagen total de ella hay que reconstituir tres perspectivas distintas. Ya hice algo relacionado con esto en mi instalación titulada Marsyas en la Sala de Turbinas de la Tate Modern, donde nadie podía tener una visión completa de la obra, y el objeto parecía mayor que el espacio que ocupaba.
Fuente: EL PAÍS
19 agosto 2008
El Aula 28, una obra de arte
En el IES “Biello Aragón” de Sabiñánigo (Huesca) un grupo de profesores y alumnos cubrieron los muros de un aula con pinturas medievales.
Por Severino Pallaruelo
Tras cuatro años de trabajo el espacio quedó transformado: del habitual entorno blanco de las clases se pasó a un envoltorio lleno de colores y de formas que sorprende por la calidez y ofrece un interesante material didáctico para los temas de historia y de arte.
Un aula con altos techos blancos
El “Biello Aragón“ ocupa unos edificios construidos hace 25 años en torno a un patio central porticado. En el piso superior hay varias aulas con altos techos abuhardillados, que reciben luz natural por ventanales orientados a levante y a poniente. Fueron estas condiciones las que inspiraron a los profesores la idea de las pinturas.
El proyecto
Una vez tomada la decisión de cubrir el interior de un aula con pinturas, costó poco decidir qué se iba a pintar. Si se quería que la participación fuera amplia, y contando con que ni el alumnado ni el profesorado tenían experiencia alguna en este terreno, no podían elegirse obras de gran complejidad técnica. Las pinturas medievales, donde la perspectiva y el estudio de la luz no cuentan y las figuras se trazan con líneas sencillas y bien perfiladas, ofrecían un modelo adecuado.
Primero se trazó un programa iconográfico coherente y después se buscaron las figuras que se adaptaban al mismo. En el techo se representaría el mundo religioso ordenado según la jerarquía que aparece en los templos medievales. En el zócalo iría el mundo de los muertos. Entre ambos, cubriendo los muros, se situaría el mundo de los vivos, los estamentos de la sociedad medieval, los trabajos de cada mes, la caza, el pastoreo…
Mediante la consulta de publicaciones acerca de las pinturas murales románicas y de los códices miniados se fue conformando un banco de representaciones donde no sólo aparecían escenas o figuras sueltas sino un gran número de orlas que permitirían completar y enmarcar las secuencias elegidas.
Sobre los dibujos a escala de los muros y del techo se iba colocando el programa diseñado hasta comprobar que se ajustaba a los espacios que debía cubrir. A la vez íbamos resolviendo los temas prácticos: qué tipo de pintura usaríamos, cómo conseguiríamos los andamios, de qué modo simplificaríamos mediante el uso de plantillas el trazado de las orlas geométricas, qué haríamos con la instalación eléctrica, etc. etc. Quince días después ya teníamos los andamios colocados y comenzaban a aparecer en los muros las figuras de los frailes, de los guerreros y de las campesinas medievales. Lo que no esperábamos era pasar cuatro años con la clase invadida por los andamios y con los pupitres repartidos entre los amarillos tubos metálicos que sostenían las plataformas desde las que pintábamos por la tarde.
Un proceso largo y laborioso
Quizá si hubiéramos sabido que iba a ser tan largo no habríamos empezado. Fuimos optimistas. Dijimos: esto en Navidad está acabado. Trabajábamos dos tardes cada semana, fuera del horario escolar, desde las cuatro hasta las ocho, a veces hasta las nueve. Solíamos acudir tres o cuatro profesores y algunos alumnos, unos días dos, otros tres o cuatro, a veces media docena. En los días inmediatamente anteriores a las vacaciones, esas jornadas tan difíciles de organizar porque ya se ha hecho la evaluación y aún no ha comenzado el nuevo trimestre, reunimos a veinte alumnos y alumnas en los andamios durante seis horas cada día. Se avanzó mucho, pero fue insuficiente: las vacaciones llegaron y no habíamos cubierto ni una octava parte de la superficie. No importa, dijimos, para el verano estará acabado todo. Pero al llegar junio sólo habíamos pintado una cuarta parte del total. Estaba ya la majestuosa figura del Cristo de Taull y los doce apóstoles, estaban los guerreros y las campesinas, los cazadores, los pastores, Adán y Eva, San Miguel pesando las almas y algunos diablos. Pero todavía faltaba mucho.
El cuarto año hubo un momento de peligro. La obra parecía eterna y comenzábamos a estar hartos de colores y de figuras con rostro hierático. No teníamos ganas de seguir pintando caras con enormes ojos inexpresivos y manos acartonadas. Pero estábamos decididos a acabar la obra iniciada. Cambiamos de tema. En lugar de los oficios artesanales y de la vida en las ciudades medievales, que figuraban en el programa planteado para el cuarto muro, decidimos pintar dos trampantojos de arquitectura: una portada románica y un claustro. Todo en colores suaves, en una gama de ocres y de grises que permitiera descansar la vista y creara una sensación de continuidad espacial, de profundidad. La idea resultó oportuna: infundió nuevos ánimos a los pintores y permitió acabar el proyecto.
La iluminación
La instalación eléctrica original del aula había sido arrancada porque las conducciones estorbaban para realizar las pinturas. Era necesario colocar nuevas luces que cumplieran la doble función de servir a los usuarios habituales del aula y de alumbrar las pinturas. La tarea no resultaba fácil: los haces de luz que servían para una cosa estorbaban para la otra. Del proyecto y de la instalación se encargaron los alumnos de la rama profesional de electricidad que se imparte en el mismo instituto, dirigidos por el profesorado de la especialidad. Finalmente el alumbrado estuvo listo y el proyecto se dio por concluido. Los focos supusieron el mayor gasto. Lo demás no había costado apenas nada. Cien euros para pintura. Eso fue todo.
Multidisciplinar y transversal
El impulso inicial de proyecto fue sólo eso: un impulso. Teníamos ganas de hacer algo, nos seducía la idea de transformar el espacio, queríamos notar la sensación de vernos envueltos en colores y en formas aprovechando la amplitud del espacio y la calidad de la luz. Nada más. No hicimos cálculos acerca de cuánto tiempo podía costar cubrir con figuras casi doscientos metros cuadrados de muro, no se realizó una programación exhaustiva donde se descompusieran explícitamente los objetivos, ni se redactó un cronograma realista. Sabíamos que realizaríamos tareas muy diversas, que aprenderíamos –todos, el alumnado y el profesorado– muchas cosas y que invertiríamos mucho tiempo. Nada más.
Hay cosa que son fáciles de programar y de evaluar: cómo se emplearán las imágenes para trabajar el estudio de la mentalidad y de la sociedad medievales, qué uso se hará de las mismas para explicar el arte románico o cómo contribuirán al conocimiento de la historia de las religiones. Todo eso se pensó al programar la actividad y sigue teniendo vigencia. Pero la obra tuvo otros valores con incidencia particular en quienes participaron en la realización, en aquellos profesores y alumnos que pasaron muchas horas en los andamios pintando, debatiendo acerca de los problemas que se iban presentando, fabricando colores, elaborando plantillas de cartón, dibujando siluetas a lápiz, manejando taladros, amasando yeso, moviendo y montando andamios, planificando las tareas, modificando las previsiones. Fue un aprendizaje no previsto, algo muy instructivo no planificado: la suma de competencias que exige la culminación de un proyecto amplio y complejo. Y la audacia. A veces va bien ser audaces en los proyectos, implicar a mucha gente, imaginar tareas grandes. Las cosas que parecen sólo juegos no acaban de atrapar a algunos alumnos y a muchos profesores. Los más entusiastas quieren hacer cosas de verdad. Hasta cuando juegan.
Las pinturas quedaron concluidas. El aula se ha empleado con normalidad para dar clases de geografía y de historia. A veces han venido grupos escolares de otras ciudades a verla. A quienes pintamos nos gusta mirar la cara que ponen los que llegan a contemplarla por primera vez: muestran en los ojos cierto asombro y un poco de incredulidad. Les parece raro que en la obra participaran alumnos y alumnas como ellos. También en eso hay una lección que aprender: con entusiasmo, constancia, laboriosidad y trabajo en equipo pueden hacerse más cosas de las que uno se imagina.
Información extraída íntegramente de la REVISTA PROFESIONAL. Nº 515, Mayo 2008, del sindicato ANPE.
29 julio 2008
Masayuki Kido

Masayuki Kido es un japonés que realiza autenticas virguerías de animación y programación en Flash. Visitad su página web.
17 junio 2008
29 mayo 2008
28 mayo 2008
Idris Khan
Idris Khan juega en los límites de la abstracción y figuración, si tenéis un rato echadle un vistazo a los trabajos de este artista, merece la pena.
27 mayo 2008
Patrick Conaty

Por favor, visitad la página de Patrick Conaty, y podréis ver las tripas de una animación 3D, es un genio.
20 mayo 2008
Xavier Veilhan

Xavier Veilhan es un escultor cuyos planteamientos varían en cada proyecto, altamente recomendable echarle un vistazo.
02 mayo 2008
Pieter Maes
Pieter Maes juega con la geometría para generar volúmenes, aquí podemos ver un ejemplo de ello.
24 abril 2008
Olafur Eliasson
Olafur Eliasson es un artista multidisciplinar, Merece la pena echar un rato viendo sus trabajos.



