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13 abril 2018
18 noviembre 2012
Propuesta para participar en el proyecto "Aquí pintamos todos"
Hola, aquí os dejo el vídeo de propuesta para el proyecto "Aquí pintamos todos" que hemos realizado, esperemos conseguir algo interesante, y sobre todo, y más importante, que disfrutemos mientras lo desarrollamos y aprendamos con ello.
13 diciembre 2011
Echad un vistazo a este vídeo de Miguel Endara
Hero from Miguel Endara on Vimeo.
Tiene su punto, ¿verda?28 octubre 2011
Dominique Falla, tipografía táctil
Dominique Falla es un diseñador / artista que trabaja en una variedad de medios táctiles y combina la creación digital con salida analógica para la exposición y publicación. Actualmente está trabajando en una serie de piezas de tipografía táctil.
25 enero 2011
Entrevista a Antonio López
Siempre es bienvenido a este espacio Antonio López y mucho más escucharlo, pinchando aquí podréis escuchar una entrevista que le han realizado en Hoyesarte.
Etiquetas:
Arte y lenguajes visuales,
Pintura,
Realismo
02 marzo 2010
El IVAM dispone de un nuevo servicio de catálogos online

67 publicaciones pueden ser consultadas gratuitamente en la página web del IVAM.
Las publicaciones del IVAM recogen la intensa actividad desarrollada en torno a los ejes de investigación, y difusión del arte. El objetivo último es el ciudadano, la comunicación fluida con un público cada vez más amplio, apostando claramente por las oportunidades y herramientas que nos brinda la tecnología.
Las más de quinientas publicaciones editadas por el IVAM hasta el momento son testigo de las exposiciones y acontecimientos artísticos desarrollados, pero son, sobre todo, un instrumento de trabajo, un estímulo para la reflexión crítica sobre lo que representa el arte en una sociedad multicultural en constante cambio.
Especialmente relevantes son los catálogos dedicados a difundir la colección del IVAM en sus principales ejes: la abstracción, la fotografía y el fotomontaje el pop, el dibujo, la escultura y las instalaciones y nuevos medios, Colección Julio González e Ignacio Pinazo.
Sin renunciar a la línea de ediciones impresas de calidad, el IVAM, con la firme voluntad de caminar al ritmo de nuestro tiempo, pone sus publicaciones al alcance de todos en su web, con la edición completa de cada catálogo con descarga gratuita en formato PDF por el usuario.
En este proyecto en el que confluyen investigación y difusión dentro de los objetivos generales de nuestros programas de acercamiento a los ciudadanos y la apuesta por la tecnología ofreciendo “on line” a la disposición de todos, en cualquier lugar del mundo, cincuenta publicaciones actualmente, y que irán incrementando con todas las ediciones que vayamos realizando.
Es importante resaltar que la digitalización que se ofrece mantiene el mejor nivel de calidad para la consulta y estudio, si bien la resolución de las imágenes no permitiría su eventual uso en nuevas ediciones, en estricto cumplimiento de las normas de propiedad intelectual.
03 febrero 2010
14 enero 2010
Una obra maestra del estudio Prologue
Prologue se sale otra vez con el diseño de los títulos de créditos de la última película de Sherlock Holmes.
09 enero 2010
Kyle McDonald
Clouds Are Looming from Kyle McDonald on Vimeo.
Kyle McDonald, magistral.
09 diciembre 2009
Amador Delgado
Etiquetas:
Arte y lenguajes visuales,
Color,
Composición,
Dibujo,
Ilustración,
Realismo
14 noviembre 2009
La tecnología de un software reinventa el Reina Sofía
El Museo Reina Sofía de Madrid quiere ser un espacio cultural para todos los formatos artísticos. Y si no vean la propuesta que se ha inaugurado este viernes.
Fuente rtve.
Fuente rtve.
Greguerias ilustradas por el fotógrafo Chema Madoz
Nunca es tarde, si la sopa es buena. Vivir es amanecer. Los globos de los niños van por la calle muertos de miedo... Con esa filosofía y esa ironía Ramón Gómez de la Serna nos dejó cientos de sus Greguerías. Pero resulta que no las conocíamos todas. Ahora se han descubierto cuatrocientas más, que podemos leer en un libro ilustrado por el fotógrafo de las metáforas, Chema Madoz.
Fuente rtve.
Fuente rtve.
27 septiembre 2009
21 septiembre 2009
Un mundo de papel
SCRIBE MUNDO DE PAPEL from ladies on Vimeo.
El anuncio promociona la marca de libretas Scribe, y en él podemos ver cómo es un día cualquiera del protagonista, donde su casa, su cama, su cafetera, su ropa… su mundo entero está hecho de papel.
Para su realización, los muchachos de CRU DE LADIES usaron Nuke, After effects, 3dmax, Photoshop MacOS y windows. Tardaron solo dos semanas en tenerlo listo, y el resultado es asombroso.
Si quieres saber más de estos creativos, visita su web personal www.crudeladies.com.
Fuente movistar.
02 septiembre 2009
Geometía y Belleza

(pulsa sobre la imagen para ver vídeo)
Este proyecto de Deffeto demuestra que Geometría y Belleza no están reñidas, con música de Jan Jelinek.
01 julio 2009
20 junio 2009
07 junio 2009
Parque temático de la confusión Las propuestas más interesantes y los notables esperpentos de la Bienal de Venecia
Si las bienales de arte siempre buscaron deslumbrar, fue el pabellón principal de la pasada cita de São Paulo (que mostró un vacío absoluto) el bautismo del arte más rompedor como medio para explicar el mundo en que vivimos. La 53ª edición de la Bienal de Venecia -que ayer amaneció con la plaza de San Marcos anegada- arranca tras días de mostrarse a periodistas y otros elegidos (hoy se abre al público) con la intención de rescatar el espíritu primigenio de una celebración del arte contemporáneo como ésta. Participan artistas de 77 países y, fuera del circuito oficial, hay más de 40 eventos de primer orden, que este año han sido unas de las grandes atracciones. Propuestas interesantes y notables esperpentos. Sea como sea, el interés por la clase de arte que provoca (sensaciones, emociones, asombro o un monumental cabreo) sigue más vivo que nunca. Pero también hay sitio para el arte profundo, como así lo han atestiguado estos días las larguísimas colas que desbordaban los pabellones de EE UU, Gran Bretaña, Holanda y Polonia.
Media hora antes de la apertura (a las 10.00) del recinto de los Giardini, lugar de los pabellones oficiales, la cola ya llegaba hasta el borde de la laguna. Todo por lograr ver la pieza estrella de la Bienal: la película titulada precisamente Giardinien la que durante 50 minutos se recrea la soledad que vive este espacio en invierno, cuando no hay actividad y los perros campan a sus anchas como únicos habitantes de estos jardines. En una doble pantalla se van sucediendo escenas que no adornan ninguna narración. Por todo sonido se escucha, de vez en cuando, el de las campanas de las iglesias, el paso de los vaporetoso las pisadas caninas. ¿La acción? Hay ananás que trepan por la corteza de los árboles, las lombrices asoman entre las juntas de las baldosas y las lagartijas se deslizan bajo las zarzas. ¿Y el tema? Como en otros trabajos suyos, Steve McQueen habla del cambio de identidad que sufren personas y cosas en diferentes momentos y por diferentes circunstancias. El resultado genera una mezcla de melancolía y tristeza. Silencio de asombro y aplausos cerraron el viernes la segunda proyección de la mañana.
Las colas crecían y crecían a escasos metros del crecer de las plantas del artista que dirigió la multipremiada película Hunger (2008). Aguardaban para entrar en el pabellón de EE UU, ocupado por Bruce Nauman (Indiana, 1941), artista multidisciplinar de quien se exhiben dos bellas instalaciones, plenas de luz y sonido, fuera de la Bienal y que será nombrado doctor honoris causa el lunes en la Universidad de Venecia. Nauman ha rodeado su pabellón con neones nada menos que para hablar de virtudes como la prudencia, la justicia, la fortaleza o la templanza en una pieza globalmente tituladaTopological gardens. En el interior, expone tres impresionantes montajes. En uno cuelgan, a modo de móviles, 15 pares de manos rozándose. En la siguiente habitación penden del techo cabezas cuyos moldes son de voluntarios amigos. El espacio final está ocupado por una gran fuente de la que saltan piezas en formas caprichosas. El intercambio de experiencias e interacción con el espectador centran el tema del pabellón.
En el de Polonia, Krzystof Wodiczko presenta Huéspedes, centrado en los inmigrantessin papeles que aparecen como sombras intuidas tras ventanales opacos. Se completa con una performance exterior con voces y gritos que contrastan con el silencio interior, realizada por Elena Elagina e Igor Makarevich.
El fiasco principal se encuentra en el Arsenale, donde los participantes responden a la propuesta de esta edición: Construir mundos. Se trataría en realidad de crear arte para construir mundos. El resultado es una acumulación de obras cuyos autores parecen no haber ido mucho más allá del enunciado de la convocatoria. Parece un chiste, pero abundan las instalaciones a base de sacos de cemento, montañas de clavos o haces de maderas para tejados que sorprenden tanto como pasman. Algunas divierten, como las postales de una Venecia inexistente que reparte la artista polaca Aleksandra Mir; impresionan, como la instalación con hilos de oro levemente iluminados de la brasileña Lygia Pape; o conmueven, como los espejos que va rompiendo Michelangelo Pistoletto cada día. En general, sin embargo, el resultado parece el de un parque temático centrado en la confusión.
Quizá ése es el mensaje que se buscaba porque la confusión continúa en los Giardini, donde la exposición internacional sigue en el renovado pabellón de la bienal, cuya fachada ha sido ocupada por un monumental paisaje idílico de mar y palmeras de John Baldessari, artista que ayer recibió el León de Oro a la carrera, una distinción que compartió con Yoko Ono. La artista y viuda de John Lennon presenta en el Palazetto Tito de Venecia Anton's memory, homenaje a la vida de una madre explicada por su hijo y que ayer mismo realizó una de sus performances. También está en los Giardini con una de sus obras históricas, Instruction pieces, en las que en sencillos carteles anima al público a, por ejemplo, "escuchar los latidos del corazón". Buena idea.
Información: "EL PAÍS". ÁNGELES GARCÍA / CATALINA SERRA - Venecia - 07/06/2009
04 junio 2009
Gerhard Richter, entre la pintura y la fotografía
Gerhard Richter (Dresde, 1932) lleva décadas fusionando la pintura con la fotografía y desafiando el debate tradicional que se entabla entre los dos medios: lo real frente a lo abstracto; lo objetivo frente a lo subjetivo. La Fundación Telefónica, en el marco de PhotoEspaña, plantea este reto en la muestra Fotografías pintadas, una serie de más de 400 imágenes, la mayor parte de ellas inéditas, ya que forman parte de colecciones privadas y raramente han salido de ellas.
Se trata de fotografías del álbum familiar del artista, imágenes de su familia, de su estudio, de su mujer amamantando a uno de sus hijos... Sobre ellas aplica capas de pintura hasta crear otra obra nueva, distinta, que no es fotografía y tampoco una pintura abstracta. "En las fotos hay dos realidades: la de la pintura y la de la fotografía", explica el comisario de la exposición, Marcus Heinzelman. "Cada uno verá una interpretación distinta de lo que ve en las obras. A Richter le preguntaron una vez y él respondió que sus obras eran más inteligentes que él", añade. De hecho, él buscaba el elemento "sorpresa", y si no lo encontraba, desechaba el intento. "Por eso cerca del 50% de su producción fue desechada", señala el comisario.
La mayor parte de las obras expuestas son de pequeño formato. La técnica es sencilla. Con la ayuda de una espátula, a veces Richter arrastra la fotografía por la pintura aún húmeda; otras veces coloca la foto al borde de la espátula y extiende la pintura sobre ésta, o salpica gotas de pintura. Heinzelman explica que el artista realizó estas piezas con el óleo que le sobraba de sus grandes lienzos.
Cada pieza adquiere un nuevo significado que será distinto para cada espectador. "La dinámica entre foto y pintura se torna una dinámica de revelación y ocultación, de visión y ceguera, de juego de una dimensión contra la otra, de creación de ambigüedades entre ellas. ¿Dónde termina la pintura y empiezan esas hojas y ramas? Los colores de los cielos, las hierbas, los edificios, la ropa fotografiados se mezclan o contrastan con la pintura, que abre, cierra o envuelve mi visión cuadno contemplo la imagen que ha recibido una nueva y asombrosa profundidad gracias a las pinceladas interventoras", escribe la novelista y ensayista Siri Hustvedt -casada con Paul Auster- en el catálogo editado con motivo de esta exposición.
Fuente:"El País" por ISABEL LAFONT
21 mayo 2009
Entrevista a Miquel Barceló por Ana Tagarro
| Barceló, 52 años, casado con una holandesa, Cécile, y padre de dos hijos adolescentes, posa en su estudio de París junto a uno de los retratos que está pintando. |
Todavía no se ha apagado la polémica sobre su cúpula en la sede de la ONU en Ginebra y Barceló vuelve a la actualidad al representar a españa en la bienal de Venecia. Dedicado en cuerpo y alma a su trabajo y ajeno a las críticas, Nos recibe en París para hablar de «lo que realmente importa».
Una enorme cabeza de rinoceronte preside la recepción del taller de Barceló en París. No es el único trofeo cinegético que decora las paredes, lo que no deja de ser curioso en un activo ecologista. «Yo no cazo nada y no son decoración; son modelos», aclara. El rinoceronte lo compró en un anticuario y debe de tener cien años. Mejor historia tiene el cráneo de hipopótamo: «Lo cazaron mis vecinos en Mali y tuve el honor de que me invitasen a comerlo. Fue horroroso –se ríe–. Sabe como a madera de palmera hervida en lodo putrefacto. Repugnante». Barceló se instaló en Gógoli, una aldea del país Dogón, hace 20 años, después de un largo viaje por África. Desde entonces reparte su tiempo entre su Mallorca natal, Mali y este taller de París. El mar, el desierto, la ciudad. En este edificio del barrio de Le Marais, el taller del artista ocupa distintas estancias un tanto laberínticas: «Aquí pinto retratos; aquí, la obra más grande; aquí, la cerámica…». Barceló abre una trampilla que, bajando unas empinadas escaleras, conduce a un espacio en que trabaja en un oso de tamaño real que formará parte de Paso Doble (unaperformance que él interpreta con el bailarín Josef Nadj). «En esta planta –cuenta divertido– se rodaban antes películas porno.» El taller es grande y en cada esquina hay una especie de ‘altares’ con figuras pequeñas, como juguetes infantiles, que le sirven de modelos, restos de animales, bocetos, libros, pinturas, cubos, brochas, CD, miles de pequeños objetos... y todo, impoluto. Llama la atención la limpieza, el orden. En una estantería, los cuadernos, cientos, de todo tipo, perfectamente clasificados en unas elaboradas cajas. «Todo lo que he hecho, toda mi obra, está en principio aquí, en los cuadernos.» Barceló pinta y escribe continuamente: poemas, datos, anécdotas, reflexiones, dibujos, acuarelas… Algunos cuadernos son apenas trazos; otros, auténticas obras de arte. Unos y otros los ojea Barceló con el entusiasmo de quien los descubre por primera vez, un entusiasmo que ilumina su rostro mitad Bacon, mitad Tintín, haciendo irrelevantes sus 52 años. Así recibe a XLSemanal un soleado y apacible día en París que sólo interrumpe de vez en cuando el croar de una rana: el sonido de su móvil.
XLSemanal. A partir del 7 de junio expondrá su obra en la Bienal de Venecia. Casi 30 años después de hacerlo en la Bienal de Sao Paulo, donde fue ‘descubierto’. ¿Qué es lo que ha cambiado y qué perdura del Barceló de entonces?
Miquel Barceló. A la Bienal de Sao Paulo ni siquiera fui yo, fueron mis obras, unos libros pintados que había hecho en los 70, algo residual, fácil de transportar y que parecían más ‘inteligibles’ que los cuadros en los que trabajaba entonces. Por supuesto hay muchos cambios de una bienal a otra, cambios radicales, incluso, pero, como decía Lampedusa, «para que todo siga igual». La pintura es como pelar una cebolla; cada vez, te acercas más al corazón. Cada artista tiene una forma de trabajar. La mía es ir en muchas direcciones a la vez, con contradicciones aparentes, para ir buscando la esencia, el cogollo del cogollo.
XL. ¿Se atrevería a definir ese cogollo?
M.B. [Silencio] Todos los artistas buscamos de alguna forma la sublimación de nuestro lenguaje, lo que tiene de esencial. Repetimos temas y maneras, pero cada vez con menos artificio. Ahora incluso me da apuro cuando pienso en los primeros 80, disfrazados de punk…Hoy, la violencia sobre un cuadro me parece completamente irrelevante. Sin embargo, en aquel momento estuvo bien hacerlo, ir a la contra, porque todo va adquiriendo sentido con el tiempo. Es como un hilo muy largo. Un artista se tiene que mirar por esa trayectoria. Ahora estoy trabajando en un oso que de alguna forma está relacionado con cuadros que pinté hace años. El oso en la cueva es anterior a cualquier gesto humano. Me gusta mucho la pintura rupestre, es la que más me emociona. Los hombres vimos las uñas, las trazas del oso en la pared, y repetimos su gesto de rascar sobre el moho y el fanguillo de la cueva buscando la calcita. Luego hicimos ese mismo gesto con un pedazo de hueso, la primera incisión; luego añadimos pigmentos… es el comienzo del arte. Ponerme a mí mismo como el oso de la caverna es un gesto primordial, es el pintor prehumano. Es volver a los orígenes. También con la cerámica. La arcilla es lo más parecido a la materia originaria del mundo y me meto dentro. Es una forma de trabajar en algo muy ‘de origen’ con todo el cuerpo.
XL. Su obra implica casi siempre esfuerzo físico, ¿tiene alguna función terapéutica?
M.B. La parte física es liberadora. Me gusta ver qué pasa con el cuerpo en la obra de arte y llevarlo al extremo.
XL. Hablando de extremos y de desafíos, es ineludible hablar de la cúpula del edificio de Naciones Unidas en Ginebra.
M.B. Fue un desafío, en primer lugar, porque es un encargo institucional. El enunciado «el Gobierno de España y Naciones Unidas...» no me hacía ninguna gracia. En principio, ni siquiera lo contemplé, pero después pensé: «Una cúpula de este tamaño es justo lo que necesito para desarrollar algo en lo que ya estaba trabajando, las estalactitas». Y me acordé de lo que decía Miguel Ángel de que nunca había tenido un encargo a la altura de lo que él podía hacer. No es que yo tuviera esa frustración ni que me crea Miguel Ángel, pero pensé que para poder llegar al último extremo de la pintura al revés, ésta era la ocasión. Y, además, en un lugar ‘extraño’ como es la sede de Naciones Unidas, donde se reúne un representante de cada país, que igual deberían llevar parejas, como Noé [ríe]… Y acepté, pese a que sabía que sería mucho trabajo y, de hecho, fue más de lo que pensé.
XL. ¿Era más un reto técnico que artístico?
M.B. En mi caso la técnica está tan ligada a lo artístico, están tan ligados el fondo y la forma, el cómo y el por qué que no se pueden separar. Lo que no hay que hacer es exhibición de la técnica. En Ginebra, es cierto que todo se complicó, pero lo importante es lo que queda.
XL. ¿Está usted satisfecho con el resultado?
M.B. Sí, lo estoy.
XL. Tras un año de intenso trabajo, ¿qué siente cuando escucha que lo califican como ‘la apoteósis del gotelé’?
M.B. Estoy muy acostumbrado. Me han llamado de todo. No puedo decir que me lo esperaba, pero siendo un encargo oficial era normal que fuese más atacado.
XL. Se dio otra circunstancia: el Gobierno le pagó con dinero destinado a los Fondos de Ayuda al Desarrollo (FAD).
M.B. Eso fue muy desagradable. Si se usó dinero del FAD me parece muy feo, y alguien tenía que haberlo aclarado inmediatamente, pero las explicaciones no las tenía que dar yo.
XL. ¿Hubo alguna crítica que le hiciera especial daño?
M.B. Nunca hay que quejarse de las críticas, ni de las buenas ni de las malas. Y de las malas, además, se puede aprender. Aunque reconozco que hay cosas que me sorprenden… ¡se ha llegado a publicar que la obra se caía a trozos! Y no se cae, no se ha caído nada. Es mentira.
XL. Quizá las críticas estén relacionadas con la ‘politización del arte’ o más bien de los artistas que últimamente expresan mucho sus opiniones políticas.
M.B. En ciertos momentos es importante opinar. Yo hablo cuando me parece que merece la pena hacerlo. No entiendo este tabú de que los artistas no puedan dar su opinión política.
XL. Digamos que tiene que ver con el hecho de que por su opción política se benefician de una serie de subvenciones o adjudicaciones del Gobierno, como –podría pensarse– que le encargasen la sede de Ginebra o que ahora represente a España en la Bienal de Venecia.
M.B. La verdad, no me parece tan extravagante que yo represente a España. ¿No soy un artista desconocido, no? Se me escapa un poco esto…
XL. ¿Cree que su expreso apoyo al Gobierno de Zapatero es independiente de su presencia en la bienal?
M.B. Estoy seguro, segurísimo. Yo participé en muchas exposiciones por el mundo con el PP. Con la Sociedad Estatal para la Acción Cultural Exterior (Seacex), mi obra viajó a Brasil, México, Alemania… y gobernaba Aznar. Y si miras mi currículum, seguro que habré hecho cosas con gobiernos de todos los colores. Yo he apoyado siempre a grupos ecologistas y de izquierda en general. Nunca me he escondido para dar mi opinión, pero tampoco es que mi opinión sea muy relevante. No es el momento de profundizar en esto, pero… tener que callarme, ¡de ninguna manera!
XL. Volvamos al arte. ¿Qué tal se lleva con las nuevas tecnologías? ¿Usa usted el ordenador para pintar?
M.B. Lo he usado, pero no me siento cómodo. Supongo que será falta de práctica, pero es que tampoco me aporta nada. Uso el ordenador para buscar información y para ver al Barça [con el 2-6 en el Bernabéu reciente, sonríe sin cortarse y confiesa que tiene entradas para ver en Roma la final de la Champions]. Pero para pintar, no. Y yo, para mi pintura, uso lo que haga falta; si me hicieran falta gotas de sangre de virgen, las encontraría; si me hiciera falta lo digital, lo usaría, pero no lo necesito.
XL. ¿Pero le interesa el arte digital?
M.B. Me interesa mucho, pero como forma de pintura.
XL. ¿...?
M.B. Lo que me interesa es la relación con lo real. En el mundo digital no tienes garantía de realidad de nada. Hace 20 años ante una fotografía no ponías en duda que fuese algo que existiese. Ahora ya no es así. Hoy, la fotografía es una técnica pictórica más. La fotografía es pintura. Ocurre lo mismo con las noticias digitales. Una noticia en Internet puede ser verdad o no. En cambio, no ponías en duda que una noticia impresa fuera real. El descrédito de lo real es muy interesante. El mundo analógico daba más certezas. Ahora vivimos en la incertidumbre y no hay que buscar certezas en las representaciones, sino en otras cosas.
M.B. Fue un desafío, en primer lugar, porque es un encargo institucional. El enunciado «el Gobierno de España y Naciones Unidas...» no me hacía ninguna gracia. En principio, ni siquiera lo contemplé, pero después pensé: «Una cúpula de este tamaño es justo lo que necesito para desarrollar algo en lo que ya estaba trabajando, las estalactitas». Y me acordé de lo que decía Miguel Ángel de que nunca había tenido un encargo a la altura de lo que él podía hacer. No es que yo tuviera esa frustración ni que me crea Miguel Ángel, pero pensé que para poder llegar al último extremo de la pintura al revés, ésta era la ocasión. Y, además, en un lugar ‘extraño’ como es la sede de Naciones Unidas, donde se reúne un representante de cada país, que igual deberían llevar parejas, como Noé [ríe]… Y acepté, pese a que sabía que sería mucho trabajo y, de hecho, fue más de lo que pensé.
XL. ¿Era más un reto técnico que artístico?
M.B. En mi caso la técnica está tan ligada a lo artístico, están tan ligados el fondo y la forma, el cómo y el por qué que no se pueden separar. Lo que no hay que hacer es exhibición de la técnica. En Ginebra, es cierto que todo se complicó, pero lo importante es lo que queda.
XL. ¿Está usted satisfecho con el resultado?
M.B. Sí, lo estoy.
XL. Tras un año de intenso trabajo, ¿qué siente cuando escucha que lo califican como ‘la apoteósis del gotelé’?
M.B. Estoy muy acostumbrado. Me han llamado de todo. No puedo decir que me lo esperaba, pero siendo un encargo oficial era normal que fuese más atacado.
XL. Se dio otra circunstancia: el Gobierno le pagó con dinero destinado a los Fondos de Ayuda al Desarrollo (FAD).
M.B. Eso fue muy desagradable. Si se usó dinero del FAD me parece muy feo, y alguien tenía que haberlo aclarado inmediatamente, pero las explicaciones no las tenía que dar yo.
XL. ¿Hubo alguna crítica que le hiciera especial daño?
M.B. Nunca hay que quejarse de las críticas, ni de las buenas ni de las malas. Y de las malas, además, se puede aprender. Aunque reconozco que hay cosas que me sorprenden… ¡se ha llegado a publicar que la obra se caía a trozos! Y no se cae, no se ha caído nada. Es mentira.
XL. Quizá las críticas estén relacionadas con la ‘politización del arte’ o más bien de los artistas que últimamente expresan mucho sus opiniones políticas.
M.B. En ciertos momentos es importante opinar. Yo hablo cuando me parece que merece la pena hacerlo. No entiendo este tabú de que los artistas no puedan dar su opinión política.
XL. Digamos que tiene que ver con el hecho de que por su opción política se benefician de una serie de subvenciones o adjudicaciones del Gobierno, como –podría pensarse– que le encargasen la sede de Ginebra o que ahora represente a España en la Bienal de Venecia.
M.B. La verdad, no me parece tan extravagante que yo represente a España. ¿No soy un artista desconocido, no? Se me escapa un poco esto…
XL. ¿Cree que su expreso apoyo al Gobierno de Zapatero es independiente de su presencia en la bienal?
M.B. Estoy seguro, segurísimo. Yo participé en muchas exposiciones por el mundo con el PP. Con la Sociedad Estatal para la Acción Cultural Exterior (Seacex), mi obra viajó a Brasil, México, Alemania… y gobernaba Aznar. Y si miras mi currículum, seguro que habré hecho cosas con gobiernos de todos los colores. Yo he apoyado siempre a grupos ecologistas y de izquierda en general. Nunca me he escondido para dar mi opinión, pero tampoco es que mi opinión sea muy relevante. No es el momento de profundizar en esto, pero… tener que callarme, ¡de ninguna manera!
XL. Volvamos al arte. ¿Qué tal se lleva con las nuevas tecnologías? ¿Usa usted el ordenador para pintar?
M.B. Lo he usado, pero no me siento cómodo. Supongo que será falta de práctica, pero es que tampoco me aporta nada. Uso el ordenador para buscar información y para ver al Barça [con el 2-6 en el Bernabéu reciente, sonríe sin cortarse y confiesa que tiene entradas para ver en Roma la final de la Champions]. Pero para pintar, no. Y yo, para mi pintura, uso lo que haga falta; si me hicieran falta gotas de sangre de virgen, las encontraría; si me hiciera falta lo digital, lo usaría, pero no lo necesito.
XL. ¿Pero le interesa el arte digital?
M.B. Me interesa mucho, pero como forma de pintura.
XL. ¿...?
M.B. Lo que me interesa es la relación con lo real. En el mundo digital no tienes garantía de realidad de nada. Hace 20 años ante una fotografía no ponías en duda que fuese algo que existiese. Ahora ya no es así. Hoy, la fotografía es una técnica pictórica más. La fotografía es pintura. Ocurre lo mismo con las noticias digitales. Una noticia en Internet puede ser verdad o no. En cambio, no ponías en duda que una noticia impresa fuera real. El descrédito de lo real es muy interesante. El mundo analógico daba más certezas. Ahora vivimos en la incertidumbre y no hay que buscar certezas en las representaciones, sino en otras cosas.
XL. ¿En qué cosas?
M.B. La religión ya no está ahí para ayudar. Quedan el arte y la poesía. Las cosas elementales y esenciales en un mundo huérfano de certezas.
XL.¿Qué es hoy una obra de arte?
M.B. Yo creo que una obra de arte es una manifestación humana que consigue o tiene el poder de trascender. Es un objeto de conocimiento. Lo que ha sido siempre.
XL. ¿Y no cree, a juzgar por el mercado, que una obra de arte es más bien lo que deciden los críticos y galeristas?
M.B. No. Yo espero que esta crisis, en lo que concierne al arte, sirva para quitar paja, esos excesos pornográficos. No soy un experto en el mercado del arte ni en ningún mercado, pero te das cuenta de que lo que hay son formas de que mucha gente gane dinero sin hacer nada, como intermediarios. En cualquier caso, el mercado del arte es muy residual comparado con el inmobiliario o el farmacéutico.
XL. Pero admitamos que está tan inflacionado como el inmobiliario.
M.B. Había llegado a un punto insostenible. Creo que hay que repensar todo, los museos, las galerías… Es un buen momento para hacer limpieza.
XL. Usted no es muy proclive a hablar de su vida privada…
M.B. Es porque los pintores tenemos una vida muy aburrida. La vida en el taller es muy poco excitante para el público.
XL. Hablemos de antes del taller: su infancia. Usted no cree que sea ‘el paraíso perdido’, pero asegura que uno es como fue de niño.
M.B. Sin duda. Es determinante. La infancia es un intento de los adultos por colonizar a los niños, y yo era un súbdito difícilmente colonizable. Yo me resistí mucho a ser colonizado.
XL. ¿Porque quería seguir siendo niño?
M.B. Por muchas razones. Digamos que tuve una infancia muy activa. Estuve bien alimentando y eso, pero fui un niño muy problemático.
XL. Su madre era pintora...
M.B. Mi madre pintaba. No era pintora. Pero había pinturas en casa y libros de pintura.
XL. ¿En qué momento decidió que quería ser pintor?
M.B. No sé. La decisión de no hacer otra cosa que pintar la tomé con 12 o 13 años. Hacer un trabajo de modus vivendi, de oficina y hacer de soldado era algo para lo que me sentía totalmente incapacitado. Cuando tenía como 18 años, en Palma, harto de no tener un duro, fui a un sitio en el que daban trabajo de carga y descarga a todo el mundo, pero me vieron con el pelo largo y me echaron. Es el único día que recuerdo haber buscado lo que la gente llama ‘trabajo’. Después hice cosas de serigrafía y carteles para Joan Miró y limpié cubertería de plata, 50.000 cucharas y tenedores… pero no voy a contar mi vida, que es como de Lazarillo de Tormes.
XL. Hombre, seguro que resulta interesante.
M.B. No, no es contable [sonrisa claramente disuasoria]. Cuando eres joven, puedes vivir con muy poco. Yo tenía muy claro que un trabajo me quitaría tiempo y mi tiempo era todo para la pintura. Siempre ha sido así.
XL. Aunque ahora lo comparte con la cerámica, la escultura, el teatro, la escritura… es usted un artista multidisciplinar.
M.B. Es para que no se convierta en algo mecánico. Odio eso de tener una fábrica de cuadros. Cuando veo esos talleres de artistas con 20 ayudantes... no quiero ser así. Quiero que cada cuadro sea como un pequeño milagro. Es como tener un huerto con un montón de cosas: tomates, lechugas… y luego cosas experimentales: plantas carnívoras, que no sabes si prosperarán. El fracaso forma parte de la experimentación. Mi pintura está hecha de borrar, de pintar encima. En mi ‘huerto’ hay muchas cosas inacabadas, raras: un cruce de rosa y lagarto...
M.B. La religión ya no está ahí para ayudar. Quedan el arte y la poesía. Las cosas elementales y esenciales en un mundo huérfano de certezas.
XL.¿Qué es hoy una obra de arte?
M.B. Yo creo que una obra de arte es una manifestación humana que consigue o tiene el poder de trascender. Es un objeto de conocimiento. Lo que ha sido siempre.
XL. ¿Y no cree, a juzgar por el mercado, que una obra de arte es más bien lo que deciden los críticos y galeristas?
M.B. No. Yo espero que esta crisis, en lo que concierne al arte, sirva para quitar paja, esos excesos pornográficos. No soy un experto en el mercado del arte ni en ningún mercado, pero te das cuenta de que lo que hay son formas de que mucha gente gane dinero sin hacer nada, como intermediarios. En cualquier caso, el mercado del arte es muy residual comparado con el inmobiliario o el farmacéutico.
XL. Pero admitamos que está tan inflacionado como el inmobiliario.
M.B. Había llegado a un punto insostenible. Creo que hay que repensar todo, los museos, las galerías… Es un buen momento para hacer limpieza.
XL. Usted no es muy proclive a hablar de su vida privada…
M.B. Es porque los pintores tenemos una vida muy aburrida. La vida en el taller es muy poco excitante para el público.
XL. Hablemos de antes del taller: su infancia. Usted no cree que sea ‘el paraíso perdido’, pero asegura que uno es como fue de niño.
M.B. Sin duda. Es determinante. La infancia es un intento de los adultos por colonizar a los niños, y yo era un súbdito difícilmente colonizable. Yo me resistí mucho a ser colonizado.
XL. ¿Porque quería seguir siendo niño?
M.B. Por muchas razones. Digamos que tuve una infancia muy activa. Estuve bien alimentando y eso, pero fui un niño muy problemático.
XL. Su madre era pintora...
M.B. Mi madre pintaba. No era pintora. Pero había pinturas en casa y libros de pintura.
XL. ¿En qué momento decidió que quería ser pintor?
M.B. No sé. La decisión de no hacer otra cosa que pintar la tomé con 12 o 13 años. Hacer un trabajo de modus vivendi, de oficina y hacer de soldado era algo para lo que me sentía totalmente incapacitado. Cuando tenía como 18 años, en Palma, harto de no tener un duro, fui a un sitio en el que daban trabajo de carga y descarga a todo el mundo, pero me vieron con el pelo largo y me echaron. Es el único día que recuerdo haber buscado lo que la gente llama ‘trabajo’. Después hice cosas de serigrafía y carteles para Joan Miró y limpié cubertería de plata, 50.000 cucharas y tenedores… pero no voy a contar mi vida, que es como de Lazarillo de Tormes.
XL. Hombre, seguro que resulta interesante.
M.B. No, no es contable [sonrisa claramente disuasoria]. Cuando eres joven, puedes vivir con muy poco. Yo tenía muy claro que un trabajo me quitaría tiempo y mi tiempo era todo para la pintura. Siempre ha sido así.
XL. Aunque ahora lo comparte con la cerámica, la escultura, el teatro, la escritura… es usted un artista multidisciplinar.
M.B. Es para que no se convierta en algo mecánico. Odio eso de tener una fábrica de cuadros. Cuando veo esos talleres de artistas con 20 ayudantes... no quiero ser así. Quiero que cada cuadro sea como un pequeño milagro. Es como tener un huerto con un montón de cosas: tomates, lechugas… y luego cosas experimentales: plantas carnívoras, que no sabes si prosperarán. El fracaso forma parte de la experimentación. Mi pintura está hecha de borrar, de pintar encima. En mi ‘huerto’ hay muchas cosas inacabadas, raras: un cruce de rosa y lagarto...
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